martes, 6 de noviembre de 2007

Instrucciones para ser jurado de votación

Después de mi segundo acercamiento con la democracia (que con tanto ímpetu defendí en la época escolar y que ahora critico profundamente) quedó este manual de instrucciones. Es más largo que los manuales que acostumbro a publicar y tal vez más largo que lo que los usuarios quieran leer, pero me urgía decir todas estas cosas después de la rara y lluviosa jornada de elecciones de mi país.

1. La citación: Para ser jurado de votación usted primero debe recibir una citación por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Usted no es jurado por sus condiciones éticas o porque pueda garantizar la transparencia del proceso o porque tenga las facultades para hacerlo o porque tenga el deseo y se inscriba. Usted es jurado por suerte. ¿Por mala suerte? Bueno eso fue lo que pensé cuando me llamaron de la universidad. Nadie quiere ser jurado y sacrificar su domingo de descanso (El Dios del que hablan mis amigos dijo que el domingo era para eso) para contar los votos de unos en los que ya pocos confían.

Otros que se unían a mí, como queriendo compartir la pena, a diferencia mía, que pensaba -“bueno, dado que me rehusé a prestar el servicio militar, prestemos el servicio social de poner mi ética al servicio de la democracia”- lo único que hacían era quejarse por el lugar a donde los habían enviado. Se preocupan por lo feo que podría ser, por la gente a la que iban a ver. Gente ignorante que ha elegido los últimos alcaldes de mi ciudad y a la que desprecian. Incluso formaron un grupo en el facebook llamado “A mí también me tocó ser jurado de votación” al cual me negué a unirme.

El caso es que en esta ocasión tanto trabajadores como estudiantes acudieron a la cita con las urnas. Con el cuidado de ellas. Creo que la propuesta fue buena. Creo que las personas que estudian tienen mayor capacidad para entender el complejo sistema y creo que es una forma de matar un poco la apatía política que gobierna a las generaciones venideras. Apatía que me gobierna también.

2. La capacitación: Asista a la capacitación. Se lo recomiendo. En el peor de los casos (si no aprende nada) podrá burlarse un rato de la dinámica. La cordial Registraduría, de forma masiva nos citó a conocer la nueva forma de votación. Bueno de hecho no es nueva, porque en mi primer acercamiento a la democracia (cuando voté por presidente y congreso) ya existía el voto preferente. La capacitación fue graciosa. Los representantes de la Registraduría debatían con las personas que por muchos años habían sido jurados sobre los cambios. Los nuevos aprendíamos con rapidez el sistema y cometíamos nuestros primeros errores. Y los representantes de la Registraduría se confundían constantemente y nos amenazaban con los testigos electorales (después entendí el porqué). La jornada murió con el desespero del lento transcurrir del tiempo (al parecer nadie de ahí había leído las instrucciones para ver la hora).

3. Publicidad política pagada: Entérese. Es absurdo ejercer su derecho al voto si no tiene claro las propuestas de su candidato. Escuche las propagandas y lea con concienzudo detenimiento las pancartas. Todas ellas son muy lindas y es un absurdo la gente que dice que contaminan visualmente el paisaje urbano. Es que debería haber más. Es más cuando le llegue publicidad por debajo de la puerta, no sea tan torpe como yo que la devolvió dos veces, hasta que el encargado de repartirla (que sólo hace un aburrido trabajo) entendió que no la quería.

Las pancartas son muy importantes. Entre más tenga un candidato de forma no autorizada más recordación genera. No debería bajo ningún motivo existir un sistema equitativo en el que todos accedieran a los mismos medios para hacer llegar las propuestas al pueblo inteligente. Lo mejor es que esté toda la ciudad inundada con las fotos de candidatos maquillados que quieren generar confianza con una sonrisa fingida o un ceño fruncido que inspire seriedad. Al fin al cabo, entre más dinero se gaste en la campaña más dinero habrá que recuperar después cuando se ganen las elecciones.

¿Por qué será que ya a casi nadie le interesa saber las propuestas de los candidatos? ¿Es que acaso no las cumplen? ¿Entonces es mejor votar por el más bonito o el amigo del primo de la novia del tío del hermano de mi mejor amiga? Bueno, si entonces las propuestas son absurdas. Que se eliminen los debates y nos quedemos con el que sepa más de mercadeo y proponga las pancartas más atractivas y en los sitios más estratégicos.

4. La dirección: Es importante que sepa donde es el sitio. Generalmente usted no está acostumbrado a madrugar los domingos y aunque vea mucho transporte en la calle ese día por la mañana, generalmente es el que los políticos han dispuesto para garantizar que la gente vaya a votar (por ellos claro), así que no lo van a llevar.

Usted no quiere perderse en un barrio que no frecuenta y al que podría tenerle miedo por el sólo hecho que entre más tiene uno, más miedo tiene. Ahora usted tiene miedo a perder más cosas que antes ni soñaba tener. Tal vez por eso la sociedad norteamericana le tiene miedo a todo (tienen mucho, más de lo que necesitan). Le recomiendo una visita previa. Y no se preocupe tanto, no va a perder nada. Bueno, tal vez las elecciones.

5. La democracia: Entienda que las elecciones se tratan de democracia representativa. O sea. No es que todos nos pongamos de acuerdo en algo y votemos. No se puede porque somos muchos. Se trata de elegir a alguien que represente nuestros intereses. Eso debe quedar claro. Si no lo tiene claro, no hará un buen papel de jurado.

Me explico. La democracia representativa no es el sistema ideal que representa el famoso bien general sobre el particular. La democracia representativa representa el bien de aquellos que representan los representantes. Bajo ningún motivo el bien general. Así que si usted es un jurado que pretende hacer el bien general, pues tenga cuidado. Puede terminar metiendo la mano donde no debe y haciendo enojar a alguien que tenga suficiente poder como para hacer que sus intereses sean más importantes que los de los demás. Tal vez sean más importantes porque esa persona tenga más plata (y por ende más miedo. El miedo hace a los animales atacar a los otros animales).

6. La contienda electoral: Esté al tanto de la contienda electoral. Es importante que no llegue a la mesa fuera de contexto. Puede ser un problema con los otros jurados o con los detestables testigos.

Si usted se fija bien, podrá llegar con varios correos de desprestigio de unos candidatos a otros. También podrá leer artículos en prestigiosas revistas (al parecer información más seria que los correos si no fuera porque los candidatos o sus familias también tienen participación económica en estas publicaciones) donde también se hable mal de los candidatos. También podrá llegar con la información de las encuestas (generalmente muy confiables. En este país nada se compra). Las conversaciones de almuerzo, son otro lugar para darse cuenta por quién debe votar. La gente puede discutir con apasionamiento por qué un candidato está descartado y hasta enojarse si usted no piensa igual. También llegará con la información de los numerosos escándalos que publiquen los noticieros (para dar un ejemplo, la compra de votos. Pero tranquilos, eso es sólo escándalo. Aquí nada se compra).

En fin, es muy probable que usted llegue con toda cantidad de información, menos la más importante: Las propuestas de gobierno. Terminará eligiendo al menos malo, o a aquel al que sí pueda perdonarle algún escándalo. En mi punto de partida en esta contienda tenía claro que aquel que hasta ahora no había hecho nada malo y era digno de mi voto se llamaba Voto en Blanco.

7. Garantizar la transparencia: El día de las elecciones a usted le tocará hacer esta parte. No es tan complicado. El tarjetón electoral es fácil. Usted asistió a la capacitación. ¿Qué problema puede ser que a su mesa llegue gente analfabeta? O gente que no ve. O gente que no discierne entre los nombres que aparecen, pero que quiere votar. ¿Qué problema puede ser garantizar la transparencia en esas condiciones? Yo creo que ninguno. Al menos usted no está en una población donde lo obliguen a votar por un candidato. Aquí lo “convencen”.

Si usted habla en voz muy alta y garantiza que los testigos lo vean y lo oigan, puede ayudarle a votar a la gente. Eso si, ayudar sólo significa explicarle cómo funciona el tarjetón y mostrarle las listas con los candidatos para que pueda elegir (incluso decirle el número que él quiera cuando no sepa leer). En sus manos está no comenzar a entorpecer el proceso desde abajo. Al fin y al cabo usted fue de los que juzgó fuertemente a todo aquel que creyó que compraba votos. No los “compre usted”. Que para efectos prácticos, es lo mismo.

8. A votar: Haga la fila. Entregue su cédula. Cuando lo encuentren (y eso pasa cuando usted tiene clara su mesa o cuando usted es el jurado) permita que llenen sus datos. Firme. Pida los tarjetones. Elija sus representantes. Recuerde que si el voto es preferencial debe marcar partido y número del candidato (que exista en la lista). Si tiene dudas, pida la lista. Entíntese el dedo. No se preocupe, la tinta sale fácil (a mí se me borró después de lavarme las manos al terminar de almorzar). Introduzca su voto en la urna. Pida su cédula y su certificado electoral. Diga –“aaaahhhhh! ¡Qué satisfacción se siente hacer uso de los derechos!”- Y finalmente, prepárese para reclamar su medio día de jornada laboral por el hecho de haber hecho uso de su derecho. Eso suena como chistoso, pero es hermosamente conveniente.

9. El conteo: Esta me pareció la parte más difícil. Yo después de haber cometido varios errores, recomiendo desarrollar un sistema, comunicarlo a los testigos y ejecutarlo enérgicamente. Demuestre autoridad. De eso depende que usted salga más o menos tarde. Es preferible si muestra los votos en alto mientras los va contando. Esto garantizará que los testigos no lo fastidien más. Cuando acabo diga los resultados. Muchas veces la mitad de los testigos se irán cuando haya leído lo que ellos consideran lo más importante. Si tiene que anular un voto hágalo. Usted se comprometió con el proceso. Así no crea en él. Una vez acabe y se haya enfrentado a unos cuantos testigos (ellos no son tan fuertes), entregue todo, despídase de sus compañeros de aventura y ahora sí con gusto prepárese para reclamar su más coherente pero igual de conveniente día de compensación laboral por esa exigente y estresante jornada.

10. Los resultados: Agotado con todo lo sucedido, por favor no se vaya la cama sin saciar la curiosidad. “¿Para qué sirvió toda su ética cuando veo estos resultados?” Probablemente esa sea su pregunta si no ganó el candidato de su preferencia. Pero no haga tanto berrinche. No es culpa suya. Usted tiene la conciencia tranquila. Hizo su labor. Su voto sí contó. ¡Miéntase! No le queda otra. No bajo un sistema que no representa el bien general por encima del particular. Aquí el hombre no es un ser social sino individual. Por eso se va a extinguir, por elegir mal la estrategia de supervivencia. Como si a diferencia de los demás animales careciera de instinto. Bajo esa perspectiva, aquello que llamamos inteligencia, y que no somos los suficientemente inteligentes para definir, comienza a ser un poco inútil.

Un último adjunto les regalo esto que leí hace muchos años y me marcó. Refiriéndose a la democracia:

“Este sistema no garantiza más aciertos que los habituales cuando manda uno sólo o unos pocos; ni tampoco mejores leyes, ni mayor honradez pública, ni siquiera más prosperidad. Lo único garantizado es que habrá más conflictos y menos tranquilidad (suele decirse que «tranquilidad» viene de tranca: los despotismos y las tiranías no dejan moverse ni a una mosca).”

Política para Amador, Fernando Savater. 3ra ed. 1993.

5 comentarios:

Mauro Z dijo...

Tocas muchas verdades en este asunto. Afortunadamente no me tocó ni me ha tocado ser jurado de votación, pero aun así hay muchas cosas que nos tocan a todos.

Especialmente interesante la relación del miedo con las poseciones materiales (a muchas personas que conozco esto les calza perfecto), y es vital ver con la crudeza de los simple lo que implica la democracia participativa que tiene nuestro pais.

En todo caso te felicito por haber cumplido con tus deberes con la patria, y guardaré este instructivo por si algun día (esperemos muy lejano) me toca tambien entrar a ese grupo que ha servido de Jurados de Votación.

Lina dijo...

y bueno...a mi también me tocó ser jurado de votación, jurado remanente para ser más precisa. Mi mesa era la número cero y debía esperar a que alguno de los jurados de las otras mesas faltase para entrar a suplirlo, sin embargo el proceso arrancó. A las ocho en punto se abrieron las puertas de la escuela de Mariano Ramos y muchas mesas de seis jurados que debían presentarse sólo tenían uno. Aprox de las 40 mesas ubicadas allí, 10 estaban aún bajo la lluvia y por ende aunque la gente empezaba a hacer fila, ni siquiera estaba dispuesto el material necesario.

Mientras tanto mis compañeros (otros jurados remanentes) y yo estabamos a la espera de las instrucciones de aquel hombrecito de chaqueta negra identificado con un carné de la Registraduría (valga decir que único funcionario presente quien estaría acompañado después por una mujer que trataba de explciar a los viejitos de la zona el por qué sus cédulas no figuraban en la lista de votantes ante los muchos "pero si siempre he votado aquí!").

En medio del desorden lo seguimos a la espera de una indicación pero el corría de un lado para otro ubicando votantes, atendiendo excusas de universitarios que decían tener "incapacidad" para estar allí, dando solución a jurados que lo buscaban pues se les olvidó en que mesa debían estar; en serio, una sola persona no puede dar para tantas solicitudes, y es que el hombre,en medio del desorden, bien nos lo hizo saber cuando exclamo: "en mi vida me vuelvo a prestar pa´ esto!".

Uno de los jurados protestaba pues no habían cubículos para los votantes en tres salones de la escuela. "Por fin!" necesitaba sentir que mi madrugada era útil así que me convertí, después de algunos tropiezos, en toda una experta para armar aquellos cubículos de cartón de cuatro lados, claro que primero tocó descubrirlos pues se encontraban apilados y sin armar, y por supuesto no teníamos a nadie a quien preguntarle por estos.

Bueno, de ahí a mirar donde faltaban jurados y ubicarme en una mesa en la que una compañera de mi universidad solicitaba ayuda pues dos de sus compañeros jurados no sabían leer (...). Al final no pude votar pues mi cédula, si bien no hace parte de navarro o algún otro basurero, debe ser el recuerdo de un robo exitoso para alguien que mas o menos a esta hora debe estar alistándo su motocicleta para salir a la calle luna, calle sol...

Desazón...hora de almorzar y a la salida unos puestos improvisados donde enseñaban a votar..."va a votar niña? venga le explico cómo...mire por alcalde usted marca aquí y por gobernador aquí y listo!". Sendas "X" estaban sobre los rostros del que dice tener mucho "corazón por Cali" y sobre quien ha usado un discurso a mi parecer bastante cercano al que Uribe manejaba para la campaña de su primer gobierno, ustedes saben aquel rollo de la seguridad pero esta vez en ritmo de uno de los "vallejartos" más populares...guepa!! y ahí están ahora, ganadores de nuestra "electocracia".

kxi dijo...

Al parecer mis instrucciones igual no le servirían a Lina, quien tuvo una sede con muchos más problemas que la mía...

Macaco dijo...

Hummm... y pensar de todo lo que me perdí. Lástima, pero gracias por compartirlo, así ya no me hace tanta falta.

Realmente espero que no les vuelva a tocar.

Ori dijo...

Pues la verdad ´taba como largo el manual de instrucciones, pero yo si le iría a lo práctico¡¡¡ Cuchillo ventiao pa el que joda y sobre todo para los tales testigos electorales, para que precisamente no queden testigos de la masacre que se pudiera llegar a formar en el hipotético caso donde me tocara ir a una payasada de esas¡¡¡ No me imagino en un cuento de esos, dada mi personalidad poco paciente, pero bueno, hasta depronto me hubiera reido de lo que se atravesara y sacarle chiste a los payasos idealistas que todavía creen que a los dirigentes los elige "el pueblo"....