viernes, 23 de noviembre de 2007

No propiamente un cadáver


Hola queridos lectores

El sábado pasado estrenamos nuestro primer cadáver exquisito, el cual al ser jugado de forma electrónica y por los diferentes medios que nos comunicamos fue complicado en primera instancia llevar a feliz término. Sobre todo fue complicado desarrollar la dinámica del cadáver, de forma oculta. De todos modos lo logramos y les ofrecimos nuestra primera aproximación. Veremos como nos va con las siguientes producciones.

Hoy, pensando en que ya van dos semanas en que la timidez de nuestros lectores ha tenido a los otros lectores sin alimento para su dieta. Les proponemos este juego. No conserva la dinámica exacta de un cadáver exquisito, pero puede funcionar. He aquí las instrucciones:

1. Nosotros iniciamos una historia que verán a continuación, expresada en un párrafo.
2. Usted la lee.
3. Usted se inventa la continuación de la historia, no sobrepasando un párrafo y la publica como un comentario.
4. El viernes de la siguiente semana nosotros tomamos todos los comentarios, los unimos, le ponemos un final a la historia y lo publicamos.

¿Se animan? Aquí la historia titulada: Contaré hasta tres...

¡Contaré hasta tres! Sólo hasta tres. ¡Te lo advierto! No es la primera vez que nos encontramos en esta situación y no lo soporto más. Esta vez me iré. Tienes una oportunidad. ¡Aprovéchala! Uno, Dos... ¡Kabum! Un ruido estrepitoso interrumpió el conteo, alarmado a Paula y asustando a Luis. ¿Qué podría ser? Afuera en la calle la situación estaba casi tan tensa como la línea que los dividía y que podía atravesar la puerta que físicamente le impedía a Paula ver a Luis.

2 comentarios:

Rossana dijo...

Luis, Luis…estás ahí? Puedes abrir la puerta?…Pregunta esta vez con cautela Paula, al acercar su oreja a la puerta y no sentir respuesta alguna al otro lado. Pareciera que el estruendo hubiera partido en dos la situación, ahora ella dejaba de amenazar, para ahora suplicar. Mientras tanto, asiendo con una mano el marco de la ventana y con la otra un vaso de licor, Luis traga en seco al observar desde lo alto aquella sorprendente escena.

Sama dijo...

BAM!!! Otro sordo estallido, acompañado de una fuerte sacudida y un grito acallado y prófugo. Minutos después, tal vez cinco; tal vez cincuenta, con un pitido constante en sus oídos, Paula se enderezaba aturdida entre sacos y sobretodos que la sofocaban tanto como los trozos de cielo raso que habían caído sobre su rostro. Con un asomo de angustia en su voz, empezó a llamar a Luis, mientras forzaba la puerta que ahora se encontraba atorada y no le permitía salir de aquel clóset. Exhausta ya por el calor y el polvo, cesó en sus intentos de embestir la puerta, sentándose en el suelo y palpando con su mano, el líquido que se había deslizado por debajo. Llevando uno de sus dedos empapados a su nariz y labios, Paula sonrió amargamente al recordar en la promesa hecha de nunca volver a beber y de la cual Luis se reía con frecuencia…