miércoles, 28 de noviembre de 2007

Por el parabrisas (¡Y aún no caigo!)


Es todo. Ahora, nos movemos lentamente; felices, extenuados, por la vampírica noche que a tres colmillos se ha satisfecho al succionar la vibra, que por soles y soles custodiamos en nuestros cuerpos para tan magno sacrificio. Entre cientos de extraños, me reencuentro fraternalmente con un amigo, luego con otro y estas tres almas juntas, solidarias y masculinas, rasgamos el velo blanco que nos limita, para dar rienda suelta a un cálido e íntimo impulso que nos reconcilia con nuestro génesis... diez horas de aguante suelen enemistarse con dos riñones impacientes...

Buscamos juntos el sitio de convergencia para compartir las diferentes experiencias, matizadas por la ubicación y el gusto que nos harán sentir otra vez que este peregrinaje fue acertado. Un abrazo por un lado, un regaño por el otro, ambos sinceros y demostrativos de una ansiedad por vernos de nuevo (y por un hambre ni la verraca!). ¡A saciarnos pues, compañeros! Que nuestros sentidos son sacros, y esta luna multicolor nos ha dado ya su pagana bendición.

Nubes de gozo y camaradería nos han traído hasta aquí juntos, rodando por calles inciertas y lejanas del hogar. Sin prisa cenamos, mientras el tacto se alimenta, de la brisa templada en mis pies, y el calor sanguíneo de tus manos... gracias por cuidarme y dejarte cuidar. La sobriedad nos pone atentos y expectantes; es hora de llevarla a su cama temprano, adormeciéndola entre tintineos de jarros llenos y sonrisas plenas.

Caicedito, hazte a un lado, que esta noche es de fortuna, y un trébol la ha sellado con el amargo y dulce sabor de una buena cerveza. Fotos, sorbos y abrazos, que el sello amarillo ha girado y nos ha dado impulso para continuar con ahínco por el sendero de la cotidianidad, hasta nuevo aviso.

Hoy el aire acondicionado suena como una ovación, el teclado retumba como una batería, las luces del ordenador se confunden en un espectáculo visual, y mi mente, más turbada de lo normal, se hace cómplice de sí misma, cada vez que la campanilla del ascensor suena como el final de una canción, cuyos latidos todavía retumban bajo nuestros pies, como en aquel parque capitalino.

Tengo una buena canción para cantar. A ver...1

1. Múltiples y constantes acordes y líricas, de cierta buena banda de rock argentino.

4 comentarios:

Lina dijo...

Mis ojos perciben, otra vez, imágenes retro, reproduciéndose sin fin...........y bueno, no se ustedes pero ese estribillo no me lo he podido sacar de la cabeza y de los tres días de semana que llevamos la mayor parte de los mismos la he dedicado a buscar fotos, leer las reseñas que se han publicado del concierto y repetir los videos en el YouTube...ahora ya no tanto pero el lunes pasado confieso que no vine precisamente a trabajar teniendo en cuenta, además, que llegue a las 10 a.m. a la oficina con mi maleta terciada he intentando que no se me cayeran los dos sacos, bufanda y gorrito que llevaba para el viaje de regreso...

Me gusta encontrar en este espacio un texto diferente sobre el evento y no una reseña más de las muchas que ya se han publicado....el concierto habla por si solo y aunque tiene sentido seguir repasando el setlist, admirar el espectaculo visual y hasta la pinta de esos tres, es más grato recordar con lo que escribes lo bien que se siente compartir espacios como estos con los amigos. Volarnos todos un segundo de nuestras ocupaciones aca para seguir un gusto compartido, eso lo hace todavía más especial.

;)Saludos!!

Lina dijo...

Hablando de todo un poco las que tengo mas "pegadas" son imágenes retro, sobredosis y corazón delator...que rollo, no he dejado de tararearlas!!!!

Juan Carlos dijo...

La verdad yo sigo en el aire, me niego a bajar de donde estoy porque la verdad me encuentro a un millón de años luz.

Siento que la gente me mira de una forma extraña, como si en mi mirada algo de locura hubiera cuando les cuento del concierto, sobre cada detalle, cada segundo, de lo que viví. De verdad ellos no saben que es poder escuchar esa poesía, y esos acordes que desde hace mucho tiempo quería sentir.

Me despido moachos y a todos los que estuvieron GRACIAS TOTALES

kxi dijo...

Yo también todavía no toco el suelo gracias a Gustavo y a Claudia. Qué buena decisión fue la de asistir a ese hermoso espectáculo.

Gracias Jaime por estas letras, y mientras me hagás aguantar hambre de nuevo te regañaré sinceramente otra vez. :)