sábado, 3 de mayo de 2008

Anoche nos robaron los celulares

Buenos días.

Se supone, que iba a escribir sobre otra cosa hoy. Un tema parecido (igual tocaba criticar hoy), pero pues, lo que nos pasó anoche (a mi novia y a mí) me hizo cambiar de parecer.

Eran las ocho de la noche, caminábamos por la calle quinta rumbo a Unicentro, en Cali. Justo donde la calle quinta se convierte en carrera cien (para los de afuera, no se preocupen que eso es normal en esta ciudad), se nos acercan dos jóvenes y una muchacha. No me gustó mucho su aspecto. La ropa se veía trajinada, sucia, pero eso no era lo que no me gustaba. Se veían muy flacos, como desgastados por la droga (conozco de primera mano, gente así, desgastada por la droga) y con muchas cicatrices en el cuerpo y la cara.

La pelada se nos acercó y nos preguntó algo, yo no le entendí y sin detenerme le contesté que no con la cara. Ella habló más fuerte y yo reduje un poco el paso, mientras que mi novia lo apuró. Yo seguía sin entender bien lo que preguntaba, pues estaba más preocupado por los dos sujetos que nos cerraban el paso. En ese entonces medio entendí, fundación Libertadores (o algo así). Le grité: "¿Que dónde queda?" y ella me dijo: "si". Le contesté de nuevo: "No se" y seguí. En ese momento ya me había dado cuenta que uno de los tipos nos cerraba el paso para adelante y el otro para atrás. Ella se puso muy violenta, lo cual asustó a mi novia y gritando como una loca nos decía: "Tranquilo papito, nosotros estamos armados. No se vaya a hacer disparar. ¿Estamos?". Los ojos verdes en su piel morena (detalle curioso) y su cara filuda, la hacían parecer más peligrosa. Yo estaba calmado. Pensaba muchas cosas mientras miraba qué grietas habían dejado en su círculo (no encontraba ninguna): "Qué pereza, y ahora qué? ¿Qué clase de robo será? Se ven muy organizados, cuánta plata será para ellos suficiente? ¿Nos harán daño?".

Después se acercó, el que al parecer era el líder. Un muchacho flaco, joven, como de mi estatura (1.74). Él era el que más cicatrices tenía. Lucía una camiseta blanca de cuello en v, como rasgada y dejaba ver más cicatrices en su cuerpo. Algunas parecían recientes por el tono rojizo de la piel. Nos dijo con mucha calma: "Nosotros somos una banda de sicarios de Agua Blanca" (lo cual no me asustó, me hubiera dado lo mismo si fueran de Siloé, Santa Anita, La Merced o Ciudad Jardín. Además los sicarios matan, no roban, para qué exponerse a trabajos que dan poco dinero y pueden llegar a tener el mismo riesgo?). "Estamos armados y si usted se comporta calmado, le vamos a respetar la vida a usted y a su novia". Eso me tranquilizó un poco. No confiaba plenamente en sus palabras, pero al menos sentía que ellos no nos querían a nosotros sino a nuestro dinero. Sin embargo, me intranquilizaba mucho un taxi que estaba parqueado a cinco pasos de nosotros. Había olvidado sacar mi tarjeta de crédito de la billetera y veía venir un paseo millonario con escopolamina, violación y muerte muy muy cerca de mí. Ya a personas muy cercanas a mí les han pasado cosas parecidas, y creía que iba a ser mi hora. Trataba de estar lo más calmado posible, pero no tenía ni idea de cómo iba a sacar a mi novia ilesa de una situación como esa. De todos modos le dije, que sí, que entendía y que iba a seguir sus instrucciones, con varios movimientos de cabeza afirmativos.

El tipo siguió con sus instrucciones mientras la mujer parecía cada vez más tensa (parecía querer salir de eso lo antes posible. Ella ponía muy nerviosa a mi novia). El otro sujeto, un poco más bajo, con la cabeza rapada, mantenía con las manos metidas dentro de la chaqueta mirando toda la situación. Se fijaba en quien pasaba, en quien nos miraba. Parecía un guardaespaldas sin gafas negras. El tipo siguió: "Salúdenos como si fuéramos sus amigos" y nos dio la mano. Yo se la miré, pensando en cómo me iba a dar la escopolamina, pero no vi nada. Se la di. Mi novia también le dio la mano. Nos dijo: "Caminemos todos hacia allá" (en dirección opuesta a la que veníamos). "Háganlo tranquilos que si todo sale bien no les va a pasar nada. Piénselo bien, cualquier decisión mala que tome, nos complicamos y recuerde que usted viene con ella. Cualquier cosa que haga alguien más también nos podemos complicar". Caminamos como diez pasos mientras nos preguntaba: "Cuánto dinero en efectivo llevan?" El otro tipo y la vieja, que parecían más ansiosos y nerviosos, bueno también violentos (aunque realmente no me asustaban tanto, como si el que hacía las preguntas) se apuraban a decirnos, "no nos mientan, que ahora los vamos a requisar y si llevan algo más los pelamos". Mi novia y yo no mentimos. Ellos tenían controlada la situación y no queríamos que se saliera de ese control. "Veinte mil pesos" respondió ella, "como cuarenta mil" dije yo. "De acuerdo, sigan caminando y me dicen qué equipo de comunicación móvil manejan". Me pareció que para el aspecto del individuo su lenguaje era muy claro y cortés (nunca usó la palabra "parce" ni otras degeneraciones del lenguaje. Creo que hasta para robar la decencia en este país ha alcanzado niveles insospechados. Nada más miren la rama ejecutiva y la legislativa de mi país y se darán cuenta). "Un nokia no se qué" le respondimos mi novia y yo. Teníamos el mismo equipo. Uno barato, que en chiste decíamos nos pudieran robar y no nos doliera. Pero sí nos dolió.

Tras diez pasos de camino, nos hicieron parar, entregarles el dinero y los celulares (hasta unos bonos sodexo que tenía mi novia se llevaron). La vieja tuvo tiempo de burlarse de una estampita de la virgen que tenía mi novia en la billetera, mientras el líder le decía "no le quites la billetera, ella no nos está mintiendo, déjala." El otro tipo, decía, "que te muestre el cuello, saca las manos de los bolsillos" (yo estaba apretando las llaves de la casa, presto a cualquier movimiento violento y rogando porque se fueran ya). El líder le dijo "ya lo vi, no tiene nada más, déjalo. Ellos no nos mentirían". Después, nos dieron más instrucciones: "Caminen hacia la siguiente cuadra mirando hacia el piso. Luego volteen a mano derecha y caminan media cuadra más hacia adentro. No hacia la portería de esa unidad. Después de eso, pueden ir a donde quieran. No les vamos a hacer nada. Eso si, ni se les ocurra mirar las placas de la camioneta, porque se acaba todo." Eso hicimos. Bueno, más o menos. Yo no miré al piso. Esperé todo carro que pasara, y como me lo imaginaba, nunca vi una camioneta. Yo creo que se fueron en el taxi que tanto temor me causaba. Después de eso, quedamos muy aburridos.

De todos modos, y sabiendo que se acababan de tirar mi sábado, pues decidí que no iban a dañar mi viernes (o lo que quedaba de él). Nos devolvimos a la casa. Nos encontramos a una amiga que también tenía Movistar e intentamos bloquear los teléfonos. No pudimos, parece ser que el servicio al cliente sólo existe para los prepagos (lo cual no me extraña de tan mal operador a la hora de prestar servicio al cliente). Cuando llegamos a la casa, nos comunicamos con mi suegra y ella nos hizo el favor de bloquear los teléfonos. Después descubrimos que no sólo habíamos perdido un par de equipos de veinte mil pesos, los cuales mantenemos dejando caer de la cama, sino que además habíamos perdido relojes, agendas, despertadores, y la forma de comunicarnos con toda la gente que teníamos que hacer este fin de semana. "Malditos!" exclamamos.

Después de eso no quisimos caminar de nuevo. Tomamos un taxi y seguimos con nuestro plan. El éxito ya estaba cerrado y no pudimos comprar una bomba de baño que necesitábamos para destapar el lavaplatos, pero si comimos y fuimos a cine. Disfrutamos de Iron man (el hombre plancha, como le dije a la vendedora de boletos). Nos gustó mucho. Nos pareció bien hecha, a pesar o gracias a lo larga. Volvimos. Y ahora, ando buscando una notaría abierta en Cali para poner un denuncio de tal vez 10.000 pesos. Después hacer una fila interminable en la agencia de Movistar. Para maldecirlos todo el día y ver cuánta planta me van a sacar por un teléfono (todavía no se me cumple el año para la reposición).

Así pues si quieren contactarme, por ahora busque mi antiguo número, pues le he pedido prestado por este fin de semana el celular Tigo a mi hermanito.

PS: Mi novia me dijo que era la primera vez en su vida que la atracaban. Pero que le alegraba que hubiera sido conmigo porque estaba muerta del susto. Yo le dije que también era la primera vez en la vida que me atracaban, pero que no me gustó que hubiera sido con ella, porque me sentí muy vulnerable. Con mucho que perder. Débil. Que tal vez sin ella no me hubiera dejado robar. Pero luego pensé bien y le dije. Tal vez fue mejor así, posiblemente solo en este momento estaría en el piso sangrando y sin un teléfono para pedir ayuda. Después con mucha resignación le dije: "Yo creo que entre ellos y los que se roban nuestros impuestos no hay gran diferencia. Nada justifica quitarle a otro lo que es suyo por la fuerza".

PS2: Estoy seguro que la gente que pasó por nuestro lado se dio cuenta de que era un robo. Pero como en Juanito Alimaña, "nadie ha visto nada". Y no se si yo hubiera visto algo si hubiera sido yo el que hubiera pasado. Yo creo que sí.

PS3: Lo que más me duele, es perder este día, que iba a dedicar a mí por estar haciendo vueltas.

PS4: Mauroz y Sama ya han pasado por esto, así que espero sus comentarios.

11 comentarios:

Sama dijo...

Kxi, lamento mucho la pérdida del dinero, de la información, de los celulares y sobre todo, de parte de la velada que estaban disfrutando, pero que afortunadamente tuvieron entereza para poder seguirla. Por otra parte, me tranquiliza mucho saber que Claudia y vos estén bien y no les hayan hecho daño. Reciban un abrazo virtual de apoyo hasta que nos podamos ver pronto.

En cuanto leí tu publicación, revisé la bandeja de entrada de mi correo electrónico, buscando el mensaje que hace exactamente diez meses envié, la mañana siguiente al día en que nos robaron a mi novia y a mí. Publico una parte como comentario, porque creo que expresa los sentimientos que me producen este tipo de hechos, no sólo cuando me ocurren a mi, sino también a quienes más aprecio:

"...Y no dormí, no mucho en realidad, porque para quienes me conocen, esta es la hora en que aún no conozco cuánto me va a costar la recuperación de mi confianza a poder caminar tranquilo por las calles de mi ciudad. Es algo que hoy me ha hecho sentir impotente, resentido, lleno de preocupaciones por quienes conozco y aprecio, y sé que viven sus días con libertad, evitando sentir la opresión que se cierne sobre las calles de Cali, por la manera cómo rápidamente, en cuestión de 60 segundos, se pierde el respeto, la confianza, la razón y la vida."

"¿Cómo decirle a los demás y a uno mismo que no obstentemos bienes materiales, que nos reconforten con nuestros gustos? ¿Cómo concentrar nuestra atención permanentemente en estos bienes, con tal de no perderlos? La vida hay que valorarla ante todo, y más si la de alguien que queremos depende de nuestra propia reacción, pero hasta qué punto debe uno humillarse frente al que toma lo de uno por la fuerza. No sé si todos se vieron el Club de la Pelea, pero estuve pensando, no me pregunten porqué porque no lo sé, en lo grato que hubiese sido haber llegado a mi casa mueco, con una costilla rota, con un ojo morado, con o sin maleta, pero contento de haber enfrentado a un verdadero hombre, desarmado, ladrón a fin de cuentas, pero capaz de arriesgar su integridad en igualdad de condiciones por aquello que quiere obtener, mas aún a sabiendas de que lo necesitase realmente."

"Ahora, que he regresado de nuestro Palacio de Justicia de poner un práctico y poco útil denuncio, y mientras escucho el clamor de gritos y sirenas de aquellos que luchan por la libertad de los suyos acá en la plaza de San Francisco, expreso de manera escrita a todos ustedes que no logro sentirme bien, que no me basta pensar que todo pudo haber sido peor, que si en vez de caminar debí haber cogido un taxi, que quizás pudo haberme llevado a dar un paseíto millonario, que si debí salir más temprano o más tarde...son tantas las variables y posibilidades, pero siento que cada vez es más díficil lograr la ruta crítica que me lleve sano y salvo a mi hogar. Siento y quiero explotar, pero no de una forma hiriente, sino de una forma efectiva, logrando alcanzar al problema, mas no a quien me lo causó."

"Sólo me queda recomendarles que sean cuidadosos pero que nunca se repriman de moverse libremente por donde les plazca, sean cautos y cuiden su vida, pero nunca se abstengan de recorrer su ciudad ni su país, porque, de verdad lo digo, a lo bien, NO AGUANTA EN LO MÁS MÍNIMO; ESO NO ES VIVIR..."

Mauro Z dijo...

¿A mi me ha pasado? como se te ocurre, si en esta ciudad no es nada normal que eso suceda.

A ver, el celular solo me lo robaron una vez (digo así, porque esa vez me lo robaron con Sama, pero para él fue la primera de dos ocasiones). Esa vez fue maluca, pero estabamos tranquilos y nuestros cel no costaban mucho, así que fue mas el trauma de la situación. El equipo de adquisición ilegal (por mantener la gerga) tuvo una pequeña variación, en vez de una chica iba un niño, y fue mas la tristeza del ejemplo que otra cosa.

De resto, solo me abalearon una vez por robarme una bicicleta.

En fin, siempre es maluco el asunto, aunque imagino que vivirlo con la novia (como ya le ha pasado a kxi y Sama) debe ser aun peor, especialmente por la duda de si le harán algo más a ella que no podamos evitar.

En fin, lamento el momento, lamento porque te deben haber robado un poco de confianza y cariño a tu ciudad, que ya veras como nuestra personalidad hará que se restituya pronto, y me alegra sobremanera que estén los dos bien.

Curiosamente ayer tenia ganas de verme el hombre plancha, pero al final no me decidí, eventualmente me la veré

Diana Brigitte dijo...

uy niño Kxi, sintiéndolo mucho por vos y tu novia, k me imagino si le dió muy duro toda esa situación tan desagradable... A mi también me han robado anteriormente, pero no con tanto descaro como el mostrado por esos asaltantes de poca monta...

Relájese, afortunadamente no les hicieron nada y lo k se llevaron se puede reponer. Obviamente da rabia k llegue un hijuemichica y se le lleve a uno lo k con tanto trabajo se ha conseguido, pero me pareció k la actitud de igual hacer algo después de lo sucedido fue lo mejor k pudieron haber hecho en pos de no dejarse arruinar la noche por ese trio loco.

Ojalá yo pudiera manejarme con cordura en una situación de esas...

Mauro Z dijo...

Afortunadamente yo siempre me ha manejado con cordura en estas situaciones, y recuerdo que cuando estaba con Jaime hasta se le llevaron el reloj, pero entregamos y con miradas acordamos en etar tranquilos, ya que no valía la pena arriezgarse mas.

Pero lo que más me sorprende de todo el relato es la cantidad de detalles que kxi capturó. Yo ni recuerdo los rostros de mis ladrones (ofendidos se sentirán ellos por esto), ni siquiera del que me disparó, ahora para ver que habían una cicatrices mas claras que otras y toda esa vaina... tal vez el concentrarte en esos detalles te ayudó a mantener equilibrado.

Macaco dijo...

Mierda, me enoja mucho que pasen ese tipo de cosas.

Me relaja que solo hayas perdido cosas materiales, recuperables todas, y la confianza, que como ya dicen, recuperable también, lo que me emputa es que te amenazaran a tu novia para lograr que te calmaras.

Uds me conocen, saben que no me enojo con facilidad, pero también que cuando lo hago, exploto sin medirme, y en esa situación, realmente no me quiero imaginar que habría hecho, porque no quisiera poner en peligro a nadie mas, agarrarme a golpes, pero solo si no pongo en peligro a nadie mas, como ya decía Sama.

Lo "bueno" es que cumplieron su palabra, y no les hicieron daño, que les devolvieron los papeles y les dejaron ir sin mas que sus miedos, pesares y enojos.

Y concuerdo con Mauroz, a todos nos han robado, pero no creo que nadie se acuerde de tantos datos.

HECTOR MESA dijo...

Hola, trizte historia, pero se repite a diario, en nuestra cali desafortunadamente. Cali hoy es la ciudad donde más roban, y no solo en las calles no, en los edificios oficiales tambien.

Pero si revisan en youtube, encuentran videos de robos por montones en cali,

A mi hace una semana me robaron a unas cuadras del banco, perdí dos millones ochocientos. y pues si fue un poco más violento y rapido el atraco, me hicieron caer de la moto en ke iba y me pusieron sus pistolotas en la cabeza, fue un pococ feo, pero ya estoy acostumbrado, a diario veo asaltos, en cali es normal. preguntele a cualquier persona que tenga un negocio en una zona publica y verán que en algun momento los han asaltado uno o varias veces.

La inseguridad esta tenaz en cali, pero asi ha sido desde hace años.

Yo creo que al final terminamos acostumbranonos a esto. yo ando mucho en la calle, y por toda cali, no la cali de calle quinta - av sexta- norte que conocemos. yo ando la cali que hay mas allá de la simon bolivar y hasta las riveras del rio Cauca, donde los atracadores te roban y nisiquiera intentan huir porke viven alli mismo, la cali de las laderas, en las comunas 18 y 1 Donde se vive a diario la violenciay eh los ultimos 10 años, no ha cambiado mucho la historia.

lo siento mucho por ti y por tu novia pero les fue muy bien: ladron educado, no hubo armas, (te aseguro que no las tenian) si las tuvieran las muestran y van a la fija. y la perdida fue poca.

Ademas ganaste. Ganaste un poco de adrenalina, ganaste una muy buena historia para contar (inspiracion blogera que llaman, y ganaste experiencia. tenes una historia mas para tus hijos - nietos.

un saludo y cuidense todos.

Hector

kxi dijo...

Bueno, antes de contarles lo que siguió, les agradezco mucho el apoyo y los mensajes. Yo antes, cuando había leído el correo de Sama, el año pasado. Pensé que se indignaba demasiado para lo que normalmente ya deberíamos estar acostumbrados. Luego pensé, que tenía razón, que no teníamos porque tolerar tanto. Y que estaba bien sentirse así. Lo apoyé de palabra y corazón y circulé su voz. Pero no he hecho nada más. Y tal vez ahora tampoco lo haga. Al menos no directamente. Luego veré si mis palabras pasan a algo más.

Hoy me levanté muy predispuesto y con algo de gripa. Muy molesto por lo que precisamente más me molestaba del robo: Las vueltas (menos mal que no me quitaron los papeles).

Escribí mi post, busqué qué notarías estaban abiertas un sábado en la página de la alcaldía y no encontré mucha información pertinente. Salí entonces hacia la estación de policía de Siloé bajo (tal vez es el barrio la Nave), donde se que también queda Emcali, la fiscalía y la rama judicial (todo en uno). Allí un policía me dijo, vaya a ver si el juzgado está abierto, pero creo que siguen en paro (hace como cuatro meses cuando estaba poniendo otro denuncio también andaban en paro). Entré, y sí. Estaba cerrado. Pero la fiscalía no. Ahí habían tres oficiales compartiéndo música por celular y una funcionaria me dijo que si era para celular pidiera un formato en la fotocopiadora. Le hice caso, y por cien pesos llené una hoja con mis datos, la hora y dirección donde me robaron y el celular que me robaron. Luego uno de los oficiales lo firmó, y ella me hizo llenar en un libro mi nombre mi firma y en un espacio muy pequeño "hurto de celular". Me dio la hoja que yo había llenado, ya firmada y me dijo, "listo, puedes irte".

Yo le pregunté, que dónde podía dar declaración sobre los hechos y contar sobre todos los detalles que recordaba. Ella me preguntó: "Ah, es que usted sabe quién lo robó?" Y yo le dije "pues no los conozco, pero los puedo describir". Entonces el oficial interrumpió y dijo que eso era sólo un denuncio, que si quería reportar el hurto debía remitirme al palacio de justicia (donde hace cuatro meses estaban en paro, quien sabe hoy). Le agradecí, por la diligencia (aunque pensaba que no servía de nada, porque no había quedado nada que sirviera reportado) y me fui asqueado a Movistar.

Tenía muy malos recuerdos de las veces anteriores que había estado allí. Pero hoy, estaba vacío a las 10 am. Me impresionó. Me dieron el turno que se estaba anunciando en la pantalla. No me lo podía creer. Cuando llegué fui al grano: Robo, se que no ha pasado un año, así que no puedo tener reposición, deme el Nokia más barato que tenga y que tenga buena señal. Ella me ofreció un teléfono de 90 mil pesos (a lo que pensé que al que me robaron no le van a poder sacar ni 20 mil porque ya no circula en el mercado). Igual me dijo que que si lo compraba en prepago estaba en promoción y me costaba 70 mil. Me pareció un absurdo. Pero lo compré en prepago. Me lo entregaron, le saqué la SIM (que ni quise cargar), le puse la nueva de mi plan (que además cuesta la módica suma de 10 mil pesos) y llamé. Funciona! Me alegré. Ahora a recuperar los teléfonos.

Creo que fui muy conservador anoche. Con la aparente calma del ladrón "educado" (parecido a los que "trabajan" en el congreso y en la casa de Nariño) le hubiera pedido mi SIM, o hasta lo hubiera convencido de que de mi cacharro y del de mi novia no iba a conseguir gran cosa, mientras que a nosotros si nos iba a salir carísimo reponerlos. Pero bueno, sólo me alcanzó para memorizarlo todo. Y aunque no me paralicé, tampoco estaba en mis cinco sentidos en ese momento. Pensando todo el tiempo (que no le pase nada a ella, que no se les ocurra meternos en el taxi, tal vez ahí sino me hubiera dejado).

En todo caso, ya han pasado muchos años desde que yo también andaba por los lugares que describe Héctor Mesa. Ya no tengo amigos futbolistas que tenían que salir de sus casas armados para que no les robaran sus guayos. Ahora uso pantalón y tengo tarjeta de crédito. Ahora camino por la quinta o tomo taxi para pasar dos cuadras que no quiero aventurar a pie. Ahora soy más suceptible. No estoy de acuerdo en que deba acostumbrarme. Tal vez nunca lo haga. Pero es cierto, que esto pasa todos los días. Salvo que yo tengo acceso a un medio para contarlo.

PS: Dato chévere. Mi nuevo celular tiene linterna como el que tenía antes del que me robaron (se acuerdan? al que le gustaba nadar en las piscinas)

Javier dijo...

Hola.

Realmente es triste lo que Jota cuenta, porque definitivamente se pierde la confianza.

Personalmete recuerdo la primera vez que me robaron mi celular que yo vi pasar al tipo que volteo y me miro con unos ojos amarillos amarillos (que luego los recrearon muy bien en Anakin Skywalker cuando pasa al lado oscuro) y ahi supe que algo no hiba bien.

Lo peor del cuento y de lo que he leido es saber que de una u otra manera a todos nos pasa y que no nos gusta, pero puede mas nuestro facilismo de saber que como no soy yo no me duele.

Mauro Z dijo...

Yo no creo que debamos de juzgar tan a la ligera de facilismo en este caso. Porque en general muchos no se meten en medio de un robo porque aprecian sobremanera su integridad física, y yo por haber tenido ya dos balas en mi cuerpo les digo que tienen toda la puerca razón.

Lo que hay que hacer es desarrollo socio-económico, que mejore las condiciones de vida de todos. Eso DISMIUIRÍA la inseguridad, pero no la eliminaría, porque recuerden que el hurto y la prostitución son de las "labores" más antiguas, y algunos por muchas oportunidades que tengan siempre pensarán que es mas fácil o más divertido conseguir sus recursos por estos medios

Jess dijo...

wowwwwwwwww!!! lo tuyo si fue peligroso...siempre hay alguien que esta peor lamentablemente...asi que leyendo este post, me tranquilizo que lo unico que hicieron conmigo, fue solo sacarme el celular y salir corriendo...le doy gracias a mi angel de la guarda...te mando un beso!!

kxi dijo...

@jess: Gracias por el beso. Y aunque estas cosas no deberían pasar, los hombres se roban los unos a los otros desde que la humanidad misma existe. Cambia el método. Una experiencia más de vida. Sigo soñando con la sociedad (que no veré, pero por la cual trabajaré) en la que los unos a los otros no se roben sino que se compartan. Nadie, podrá robarme mis sueños. Igual, sueños son.