viernes, 22 de agosto de 2008

Glam Gore: Reseña Literaria Sobre American Psycho

Esta expresión que se me ha ocurrido, ignorando si es o no un seudo – género de algo, pretende resumir lo que el lector puede encontrarse al leer American Psycho (Bret Easton Ellis, 1991), una novela que al parecer fue un best – seller en su momento y que causó estupor y rechazo en ciertos círculos sociales norteamericanos por su contenido explícito que, por lo visto, atentaba contra la moral y las buenas costumbres. Terrible, ¿no?

Tuve la oportunidad de verme su adaptación fílmica hace unos años y, aunque disfruté la actuación del actor principal hasta el inevitable punto de tener presente su imagen durante su personificación en el libro, queda la sensación de que su directora tuvo ese temor entendible hollywoodense de reflejar toda la violencia gráfica contenida en esta obra, tanto en el sadismo del personaje principal, como en el comportamiento sociópata de la mayor parte de sus co – protagonistas.

Como sinopsis, tenemos a Patrick Bateman, un joven y promisorio millonario, ejecutivo de cuenta de la firma P & P (perteneciente a su padre) en Wall Street, quien lleva una vida social muy activa con su novia y sus amigos, algunos colegas; otros ex – compañeros de Harvard, encontrándoselos con frecuencia en los clubes, restaurantes, bares y discotecas de la ciudad de New York. Dicho estilo de vida, oculta las acciones del ser maniático que se haya en su interior, quien empieza a cometer de manera serial asesinatos cada vez más despiadados, llegando a atentar incluso contra quienes le rodean y, posiblemente, le tienen afecto. Todo esto, contextualizado a finales de la década de 1980, donde las luces de neón, los estilos retro y vintage, la música Bubblegum, el fin de la Guerra Fría, el síndrome del Sida y los altos niveles de mendicidad están a la orden del día.


A través de la lectura, nos es posible encontrar frecuentes alusiones directas al racismo, a la homofobia y a la misoginia. El personaje principal, a pesar de su buen gusto, su genealogía y su abierta metrosexualidad, siente que no logra alcanzar la clase social suficiente, más que para ser aceptado, sin lograr destacarse al nivel que desea. Es quizás esta hambre de éxito la que conlleva a tratar de alimentarse mediante la vejación de quienes resulten vulnerables ante sus manos, torturándolos hasta la muerte y regodeándose en su dolor. Sin embargo, y como puede esperarse, Bateman va perdiendo el control de sus acciones y junto con su creciente insatisfacción, descubre atónito como la sociedad que idolatra lo ignora hasta el punto de permitir la impunidad de sus actos.

Cabe anotar que el sencillo estilo narrativo de Easton Ellis se combina en ocasiones con la permanente mención de detalles superfluos, presentes en una notable cantidad de capítulos vacíos de intención y dirección, que adolecen de un desbalance argumental, tal vez con la intención de ilustrar la perspectiva sicológica del protagonista, deteriorada por el vértigo del devenir de una vida sin sentido.

Teniendo en cuenta lo anterior, recomiendo esta novela a quienes crean ser capaces y les parezca atractivo poder soportar la presentación de una sociedad sórdida y de su lixiviado ejemplar: un yuppie que intenta encontrar a través de la inhumanidad de sus crímenes, una forma de escapar de esa realidad de la que hace parte funcional, para después tratar de llamar la atención de sus semejantes, adormecidos por el modo como han escogido vivir y alegremente inmunes a todo aquello que les pueda resultar perturbador.

Para terminar, les comparto uno de los pasajes más recordados de la novela; posiblemente, la escena mejor lograda en la película:




"El maître se acerca para saludar a McDermott, luego se fija en que no tenemos los preceptivos Bellini y se aleja corriendo antes de que podamos impedírselo [...], pero decido que puedo marcarles un gol enseñándoles mi nueva tarjeta de visita. La saco de mi cartera de piel de gacela (Barney’s, 850 dólares) y la dejo encima de la mesa, esperando su reacción.

– ¿Qué es eso? ¿Un dibujo? – pregunta Price, sin demasiada apatía.

– Mi nueva tarjeta de visita. – Trato de comportarme desenfadadamente, pero me sorprendo muy orgulloso –. ¿Qué os parece?

– Vaya – dice McDermott, recogiéndola auténticamente impresionado –. Muy bonita. Échale un ojo. – Se la tiende a Van Patten.

– Las recogí del impresor ayer – apunto yo.

– Está bien de color – dice Van Patten, estudiando atentamente la tarjeta.

– Es color hueso – señalo –. Y los caracteres se llaman algo así como Silian Rail. [...]

– [...] Está bastante bien, Bateman – dice Van Patten cautamente, el jodido envidioso –, pero eso no es nada… – Saca su cartera y deja una tarjeta de visita junto al cenicero –. Mirad ésta.

Todos nos inclinamos y estudiamos la tarjeta de visita de David, y Price dice tranquilamente.

– Es bonita de verdad.

– Me recorre un breve espasmo de envidia cuando me fijo en la elegancia del color y la evidente clase de los tipos. Aprieto el puño cuando Van Patten dice, afectadamente:

– Cáscara de huevo con tipos Romalian... –. ¿Qué opinas tú?

– Muy bonita – grazno, pero consigo asentir con la cabeza, cuando el mozo trae cuatro nuevos Bellini.

– Dios santo – dice Price, alzando la tarjeta de visita hacia la luz e ignorando las nuevas copas –. Es súper de verdad. ¿Cómo es posible que un idiota como tú tenga algo de tan buen gusto?

Miro la tarjeta de visita de Van Patten y luego la mía, y no puedo creer que a Price le guste de verdad más la de Van Patten. Aturdido, doy un trago a mi copa y respiro a fondo.

– Pero esperad – dice Price –. Todavía no habéis visto nada... – Saca la suya de un bolsillo interior de la chaqueta y lenta, dramáticamente, le da la vuelta para que la admiremos, y anuncia –: la mía.

Hasta yo tengo que admitir que es espléndida".

American Psycho. Easton Ellis, Bret. 1991. Pp. 61 – 63.

2 comentarios:

Hada sin varita magica dijo...

Me dieron ganas pero de ver la pelicula.....

Mauro Z dijo...

Pues a mi si me dieron ganas de leerme el libro, deben ser cuestiones de nuestras costumbres. Creo que tampoco me he visto la película, tal vez en mi caso lo haga al contrario que sama, me leo el libro y luego me desencanto con la película, dentro de algunos meses que esto ocurra (cuando desahogue toda la pila de libros que tengo en espera) les contaré cual fue el resultado :P