lunes, 9 de febrero de 2009

¿En qué demonios está pensando ahora Oliver Stone?

"On any given sunday you're gonna win or you're gonna lose. The point is: ¿Can you win or lose like a man?"
Tony D'Amato – Any Given Sunday (1999)

Pues resulta que hoy ya es lunes y es de mal cine y, a mi pesar, dudo que Oliver Stone esté ganando, y si está perdiendo, no sé si lo hace de la manera indicada.

Aprecio muchísimo y soy seguidor de la obra de Stone como director, productor y libretista, la cual le ha proporcionado ya tres premios Oscar, y es por ello que declaro mi preocupación por los que a mi parecer han sido desaciertos en cuanto a lo que nos tiene acostumbrados. Puede ser que se encuentre en el ocaso prematuro de su carrera; puede ser que esté necesitando dinero y le importe muy poco el qué dirán; puede ser que finalmente esté haciendo lo que le gusta y su nutrida antología haya sido producto de otros factores ajenos a su ingenio. O tal vez pueda estar equivocado, y se me hace necesario compartir mi opinión con ustedes, asiduos lectores.

William Oliver Stone nació en New York, E.E.U.U. hace 62 años y ha sido influenciado definitivamente por los hechos históricos contemporáneos que han involucrado a su país como protagonista, incluyendo su participación como soldado en la guerra con Vietnam, en la que resultó herido en combate. Como resultado de esta experiencia, Stone dirige tres películas contextualizadas en dicho escenario las cuales, unas mejor que las otras, exponen las consecuencias del conflicto armado sobre el accionar moral, político y sociológico que compone a quienes han tomado parte en él:

Platoon (1986), en donde un soldado presencia los abusos y crímenes de su sargento, no sólo contra los vietnamitas sino contra sus propios compañeros. Born In The Fourth Of July (1989), donde un soldado orgulloso desde pequeño por prestar servicio por su nación, regresa parapléjico a su hogar, donde el transcurrir de los días postrado en una silla de ruedas transforma drásticamente sus convicciones hacia las razones de la guerra. Heaven & Earth (1993) es una película sencilla donde se hace énfasis en las dificultades que debe enfrentar el amor entre un alto mando del ejército estadounidense y una mujer vietnamita. Desde luego, Stone tiene películas de ficción más impactantes en su narrativa y puesta audiovisual, marcadas por la perspectiva alucinante de quien está bajo el efecto del alcohol y las drogas, como son Natural Born Killers (1994) o la tenebrosa U-Turn (1997).

Pero como el asunto que nos concierne hoy es criticar lo actual, hago un recuento de las películas más recientes de este director, donde la construcción particular de sus protagonistas parece estar hecha a partir de intereses personales absorbentes, que sesgan la visión del personaje y no dan cabida a cuestionarlo en otros ámbitos de su vida:

Alexander (2004), es una superproducción que vino a derramarse sobre el ya saturado lustro de películas épicas (Gladiator, Kingdom Of Heaven, LOTR, Troy), ofreciendo muy poco convencimiento en lo actoral a pesar de su costoso reparto, así como un enfoque exacerbado en las obsesiones y los gustos personales de nada menos que Alejandro Magno, un personaje de tanta riqueza histórica, que resulta impensable sintetizar el impacto de sus acciones en las antiguas civilizaciones occidentales y orientales con unas cuantas batallas, cuidadas en los detalles pero congestionadas como un todo.

Por otro lado, World Trade Center (2006), es una película con buenas y claras intenciones del director y de todo el elenco de representar el drama de un par de policías rescatistas que quedan atrapados bajo los escombros de las torres gemelas. En esta ocasión Stone, tal vez por respeto a las familias de las víctimas y por lo reciente de los hechos, se reserva toda la crudeza visual que suele imprimir, además del contexto político. Pero son esas buenas intenciones las que hacen que la película luzca pesada y aburridora durante sus dos horas. Así es el cine, y así quienes lo vemos y opinamos sobre él.

Finalmente, W (2008) es una película hecha con furia, con ansia, con un extraño dolor de patria, ya que muestra de manera práctica ese costumbrismo norteño que ha sido escenario de la familia Bush. Las actuaciones son buenas y la narración se acomoda al objeto de la historia, que es poner en evidencia a un desorientado con poder a través uno de sus renombrados desaciertos: la guerra en Irak. Otra vez Stone simplifica la vida de un personaje histórico en uno o dos hechos de impacto público, con una sátira tan poco común en él, que parece por momentos un capítulo de una serie de tv de Michael Moore.

En adición, Stone ha estado dedicándose a la que parece ser ha sido una de sus pasiones subyacentes: los documentales. A través de éstos le siguió la pista al accionar de Fidel Castro, se la está siguiendo al presidente venezolano Hugo Chávez y al parecer se encuentra en el proceso de presentar su visión bastante propia de los hechos controversiales que rodearon la liberación de algunos secuestrados por la guerrilla de nuestro país en la reciente 'Operación Emanuel'.

En fin, después de haber recorrido hasta aquí estos últimos vericuetos que no siguen la ruta filmográfica a la que Oliver Stone nos ha tenido acostumbrados, aún no logro encontrar respuesta a la pregunta que da título al artículo. Quizás él esté exorcizando algunos demonios internos, siendo sincero con sí mismo y con su público, diciendo las cosas que nunca antes pudo decir, tal y como quiso. De cualquier forma, mi optimismo aún no se agota y, aún boquiabierto junto a todos los que extrañamos su estilo clásico, lo espero dentro del recinto que abandonó junto con Tony D'Amato, con la complicidad en su rostro, una encantadora tarde de domingo.

5 comentarios:

kxi dijo...

ummm, sí en qué andará pensando, ummm /-|

Mauro Z dijo...

No se, no creo que sea necesario estar bajo influencias de alguna droga (incluida el alcohol) para plasmar perspectivas alucinantes.. ya varias veces (en realidad muchas veces) me han preguntado que donde consigo los hongos que consumo cuando hago mis escritos (algunos de esos comentarios han estado en los Aleph), pero usualmente han sido escritos en el mas sano de los juicios :P

Sama dijo...

Desde luego que no, Mauro. La perspectiva alucinante que menciono es de los personajes, no del director.

diefermc dijo...

Como así?! Y que me dicen de la película que acaba de presentar en los EU (en Octubre salió en forma muy limitada, me imagino que por la censura). La nueva película de Stone se llama "W" y hace referencia a George W. Bush. El nefasto presidente saliente de los Estados Unidos. Nefasto para los estadounidenses, nefasto para el mundo (la gente), nefasto para el planeta. Bueno, no comento más. ya me la conseguí y me voy a verla...

Sama dijo...

http://espanol.news.yahoo.com/s/ap/090907/latinoamerica/esp_cin_venecia_stone_chavez