martes, 31 de marzo de 2009

¿Cómo se empaca una maleta?

Poner aquíEran las 10.15 pm. Después de una agitada jornada, Walter llega a su casa y se recuesta en la cama. Con un suspiro, toma aliento y se dirige al armario. Encuentra una maleta llena de polvo, en la que todavía hay unas medias viejas del viaje anterior. Vuelve a suspirar y se sienta de nuevo en su cama. ¿Cómo es posible que faltando tan sólo 8 horas para su viaje no tenga la maleta lista? Tenía planeado el viaje con tanta anticipación, había planeado todos los detalles, pero la maleta. No, la maleta era algo que siempre dejaba para el final. Cuando estaba niño armaba su maleta del colegio justo media hora antes de salir de la casa para el colegio y no por la noche como las sanas costumbres de su casa indicaban.

Esa noche en particular la poderosa fuerte de la pereza estaba encima de él y le impedía ejercer cualquier movimiento que permitiera armar su maleta. Walter, aún así, con ansiosos deseos de conocer el mar, sabía que no podía viajar sin su maleta. Su condición económica y el tiempo disponible para disfrutar no le permitirían comprar y desechar cada cosa que necesitara en el viaje (como lo hacían en las películas que tanto lo entretenían).

Comenzó con la pantaloneta de baño y las chanclas para la playa. Siguió con las gafas, pero en el camino se encontró que las tenía en el carro. Sabía que tenía que empacarlas pues si no se le iban a quedar. Así que fue al carro, y en ese momento se acordó del bloqueador solar que estaba en el cuarto de su hermana. Cuando entró vio un flotador que le encantaba. Le podría ocupar más espacio, pero valía la pena. Así que lo tomó con el bloqueador y volvió a la maleta. Sacó los interiores que iba a usar para cada día, pero le faltaban. Pensó que podrían estarse secando, así que fue al patio, pero en el camino recordó que no había recogido las gafas. Entonces salió a buscarlas al carro. Un vecino lo saludó y le puso conversa, en la cual le reclamaba un alicate que le había prestado hace un mes, y por causas que aún no entendía, siempre olvidaba devolverlo. Así que entró a buscarlo, pero en el camino sonó el teléfono. Era su abuela que quería despedirse de él. Habló con un profundo amor con ella, mientras le recordaba que debía llevarle unos quesos a la tía que vive en la costa (lo cual era algo ridículo, pero era mejor no discutir con la abuela). Fue a revisar si tenía los quesos en la nevera, y se encontró con la toalla preferida. La que se usa en la playa. La tomó y la llevó a la maleta. Entonces comenzó a doblar las camisas cuando el timbre sonó. Caramba, había olvidado al vecino y ni siquiera había buscado el alicate. Salió a disculparse con él y retornó a la caja de herramientas a buscarlo. No estaba ahí. Eso era grave, la cara se le estaba cayendo de la vergüenza. Llamó, a hermano, para saber si él lo había cogido. Al teléfono, le dijo que no olvidara enviar un correo electrónico con unos documentos a un amigo suyo antes de irse, y que el alicate estaba en el carro. Prefirió no enviar el correo de una por pena con el vecino y fue a buscar el alicate al carro. Lo encontró, pero olvidó recoger las gafas. Al devolverlo miró la hora y se dio cuenta que eran las 11.30 pm, y que estaba agotadísimo. Llevaba levantándose durante un mes a las 5 am y acostándose a las 12 am. Sabía que si no dormía lo suficiente, podría quedarse dormido y perder el vuelo que lo llevaría a descansar de tan duro trabajo. Fue entonces a terminar la maleta, hecho casi una piltrafa, y se dio cuenta que en tal desorden, ésta no cerraba, así que con esmero acomodó las cosas, como lo haría una persona normal. Una que no odiara hacer maletas y la dejó lista. A las 12.30 am se acostó cansadísimo.

A las tres de la mañana se despertó y fue al carro a recoger las gafas. Luego durmió tranquilo y viajó para disfrutar de unas maravillosas vacaciones. Las vacaciones del trabajo de armar una maleta.

Nota: La foto de http://www.flickr.com/photos/srgblog/

6 comentarios:

Isaja dijo...

Jajajajajaja, todas las veces dejo la maleta para lo último pero la arreglo casi que en un momentico, mmm pero siempre se me quedan las gafas y me toca comprar algunas para pasar el viaje jejejeje de esas de 3 mil pesos :P

Lo de las medias me hizo recordar cuando fuimos a San Andrés en la excursión, que en el aeropuerto a un amigo cuando le requisaban la maleta le van sacando del bolsillo del frente unos calzones grandísimos (la tia le habia prestado la maleta) jajajajajajajaja

kxi dijo...

Buenísimo!

Sama dijo...

Buen viaje.

Obito dijo...

Como para que se le desparramen los quesos dentro de la maleta.

kxi dijo...

Bueno, ya llegué. Muchas gracias Sama. En el 06 central hostel me encuentro conectado sabiendo que todos los argentinos a mi alrededor andan tristes por la derrota contra Bolivia. Ahora salgo a caminar, en mi primera noche.

Obito, una clave para los quesos es envolverlos en stresh (no estoy seguro si así se escribe). Eso hago cuando llevo queso costeño de Barranquilla a Cali

Mauro Z dijo...

como se puede odiar armar maleta, si es una delicia. Usualmente es una labor que me toca entre 1 am y 4 am, cuando salgo tipo 5 o 6 am :P

Y lo peor es que Walter olvidó echar las aletas que tiene desde hace años y que nunca ha usado porque nunca a ido al mar.