viernes, 26 de marzo de 2010

Tonight: Tomorrow / Tomorrow: Tonight (2010)

Como se ha vuelto costumbre, los caprichos de la colectividad llegan a quitarme el mouse de la mano y a girarme la silla; a advertirme que hay que escapar y buscar distensión, ya sea reflexión espiritual o esparcimiento pagano en algún paraje, ojalá fuera del perímetro municipal. Como no tengo finca aledaña, ya me carnavaleé el Sur y quizás el Norte se sobre pueble para estas fechas, tocó tirarle al Centro, del cual se dice que si no fuera por el Festival Iberoamericano de Teatro, se convertiría en la primera capital fantasma de temporada. Es de esta manera como, esta noche, no dejaré de pensar en el día de mañana porque, mañana, inexorablemente estaré pensando en Tonight (2010), el álbum reciente de la banda escocesa Franz Ferdinand, la cual se estará presentando ese día en el Salón Milenio de Corferias, en Bogotá.

En general, no hay mucho que decir. A mi parecer, Kapranos y Compañía aún mantienen el mérito del mejor manejo de la palanca de cambios del género Indie. Sólo basta con recordar I'm Your Villain del trabajo anterior, donde el vértigo de la aceleración de la batería de Paul Thomson se transforma en adrenalina y en poros erizados con la intervención oportuna y magistral de la guitarra de Nick McCarthy. En Tonight, pues se le sigue apostando a la fórmula exitosa anterior, con un leve incremento de madurez evidenciado en varias de sus letras, sin dejar de ser sencillas y efectivas para el ligue y el cortejo de las féminas que saltan mejor de lo que bailan.

¿Temas recomendados? ¡Bah! Pongan ese vinilo a girar completo en su tornamesa, que de seguro todos se los van a gozar. Personalmente, les hincho a Ulysses, Send Him Away, la curiosa No You Girls (la percusión viene de tocar un esqueleto humano) y la envolvente Twilight Omens, que me ha sabido llegar, tal y como dice, a mi espejo y a mi corazón.

Los dejo entonces invitándolos a que escuchen y disfruten de estas notas y se dejen llevar por ellas cuando llegue el momento. Al menos ahora ya me llegó el turno, en el marco de mi primer Ibero, de atizar el ardiente deseo, siendo probable que al ritmo de estos pachitos ferchos, el fuego de la llameante peluca inmortal se salga de control y queme entera esta ciudad.

Eso estaría bien para empezar.