sábado, 6 de octubre de 2012

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

-        Buenos días 
-        Buenos días Armando, como ha estado 

Era evidente que “Armando” no esperaba un trato tan informal, por lo que se quedó mirándolo por un momento. 

-        Muy bien gracias. Y usted como esta,  que está haciendo. 
-        Justo antes de montarme en el ascensor, estaba leyendo 
-        Que bueno, ¿y que estaba leyendo? 
-        ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 
-        ¿Philip Dick? 
-        Philip Dick 
-        Y que tal 
-        Un buen libro. Aunque es uno de esos pocos casos donde he escuchado que la película es mejor que el libro. 
-        ¿Cómo se llama la película? 
-        Blade Runer 
-        ¿Y qué tal es? 
-        No me acuerdo. Estaba muy pequeño y mi memoria no me ayuda a recordar ni las cosas mucho más recientes. Pero creo que me pareció que era buena. Claro, en ese momento solo entendí la mitad.
-        ¿Por qué lo dice, ahora que lee el libro entiende más? 
-        No, no por el libro. Solo que en esa época solo entendía la mitad, en todo. 
-        Se a que se refiere. Ahora el punto importante. ¿Le parece apropiado que un viernes, a las 10 de la mañana, en la oficina, esté leyendo “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, y además, que me lo esté contando? 
-        No entiendo, ¿a qué se refiere? 
-        Pues que soy el jefe del jefe del jefe de la jefe de su jefe. 
-        Es una forma de decirlo. 
-        Me refiero a que no creo que eso sea lo que se esté esperando de usted en este momento por parte de la organización. 
-        No estoy tan interesado es saber, o especialmente, hacer lo que se espera de mi, y menos de un ente tan abstracto e inmaterial como una organización. Creo que si lo hiciera, dejaría de ser yo, y si dejara de ser yo, no podría dar todos esos valores agregados que tantas veces me han reconocido. 
-        Como usted dice, es una forma de decirlo. Aun así, es virtualmente un robo, un robo intangible de la cuarta dimensión, cuando usted se ha comprometido y dado su palabra a dedicarle ese tiempo a las actividades requeridas. 
-        Claro, tiene razón, pero eso es cosa de tener criterio al momento de actuar. Posiblemente me sentiría como un impostor si no me quedara en las noches, especialmente en casos especiales como la semana pasada que me quedé hasta media noche. Pero siendo así, no me siento mal, por ejemplo, llegando un poco tarde algunos días, y específicamente, no me siento mal leyendo en este momento “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” 
-        Es una forma de decirlo. 
-        Tiene razón, pero por ahora es la única forma que alcanzo a decir, porque he llegado a mi piso. 

Y bajó del ascensor, mientras dejaba detrás de él aquel espacio vacío donde solo quedaba una imaginaria conversación que “Armando” se perdió por no haber estado en el ascensor en el momento oportuno.