lunes, 25 de noviembre de 2013

Wanderlust

Bueno, este blog casi cierra el año con una sola entrada. Y sí, parece que la vida nos atrapó y nos quitó el espacio para escribir. Lo bueno del Manual, es que siempre está ahí. Y de vez en cuando uno encuentra un espacio para liberar las tensiones y dejar un par de palabras por ahí, en el espacio electrónico para cualquier desprevenido que se quiera topar con ellas.   En esta ocasión, quiero advertirles de los peligros del estado anémona  que se generan cuando se quiere ver televisión, no pensar en nada y relajarse un poco. Una comedia es idea para este estado. Y me ha salvado en más de una ocasión. Es como estar en “the nothing box” con cosquillas frecuentes que te hacen soltar una sonrisa. Sin embargo, como anticipaba, es peligroso. Uno puede toparse con algo como esto: Wanderlust. Ni siquiera recuerdo el nombre que la televisión le dio en español, porque mi cerebro hábilmente ha intentado borrarlo.

Esta dizque comedia, es de lo peorcito que he visto en buen tiempo (había tenido suerte con las películas seleccionadas últimamente). O tal vez, ya no entiendo el sarcasmo gringo. El punto en esta especie de historia, en la que han inventado unos personajes inverosímiles que viven en un mundo (aldea), en el cual se alejan de las cosas materiales, comparten todo, y eliminan los paradigmas sociales, que te apenan, es que toman a un sujeto de New York (en realidad una pareja interpretados por Paul Rudd y Jennifer Aniston) y los someten a esta vida. Inicialmente, se supone que debería ser gracioso, como un tipo con reglas de la gran ciudad no puede defecar privadamente en un baño porque es normal que le charlen al lado y no existan puertas, o que un nudista escritor ande por ahí dándole abrazos. Pero no lo es. Tampoco es molesto o perturbador. Simplemente no genera ninguna emoción. Es probable que el efecto lo haya causado el doblaje al español, pero lo dudo. Creo que la historio es un poco absurda. Hubiera preferido que fuera más una crítica al espíritu consumista norteamericano, o que el personaje principal aprendiera algo y cambiara, o que tal vez fuera muy muy absurda, para reírse de la caída o el golpe.

Pero no. Nada de esto. Definitivamente esta película no es lo suficientemente graciosa para hacerte reír, ni lo suficientemente seria, para tomarla en serio. Menos mal que mi estado anémona me salvó y pude dormitarla a gusto. También viendo mal cine se disfruta.